¿ Que querriais tener al final de todas las cosas?

Más reciente

Una fecha para recordar

22/12/2011

Comienzo el dia con el sonido inconfundible del despertador. Hoy suena mas temprano que de costumbre, pues resulta que habia quedado con una amiga para ir a desayunar.

Le envio un mensaje, para verificar que está despierta y me contesta que lleva 1 hora esperandome. ” Tierra, trágame” pensé. Fijate como es el destino, que cuanto mas quieres una cosa, mas complicado te es conseguirla. ¡ Puse el despertador 1 hora mas tarde!

Mi alarma masculina se disparó, el terror de haber dejado esperando a una persona durante nada mas ni nada menos que 1 hora se apoderaba de mi. Pensé en ultima instancia en coger un escudo y una espada, por si al llegar a su casa hubiese mutado el entorno en una caverna y un dragón enorme de ojos verdes, destrozandome con sus fauces. Apenas hube llegado a su puerta, le avisé y me preparé para lo peor. Amablemente, me sugirió que subiese, para no esperarla por si tardaba mucho. Espera. ¿ Amabilidad? ¡ Me va a cortar en pedazitos y va a hacer un tablero de ajedréz con mi piel! Tenia esa sensacion en la que el cordero se despista del rebaño y nota unos ojos, vigilandole con hambre. Con el buen tono que pude reunir, le contesté un “no, no pasa nada, yo te espero, bastante me has esperado tu”. Oh no. Cagada de nuevo. ¡ Se va a pensar que estoy de recochineo!

Estaba yo pensando en un testamento lo suficientemente resumido como para que lo pudiese escribir en un pequeño papelito cuando la puerta de su casa se abrió. Intenté analizar su cara en busca de enfado, de ira contenida… pero en ese momento, abrió la puerta y se sentó a mi lado.

Sonreía. Increible, pero cierto. No había rastro de disgusto, ni decepcion, solo sonreía. Y no era una sonrisa falsa. Era una sonrisa de “me alegro de verte”.

Es un pequeño gesto, una tonteria para algunos, pero significa muchísimo. Signifíca demasiado para mi. El dia transcurrió con normalidad, e incluso, se divirtió. Pero lo que mas marcó de ese dia, fueron las palabras que me susurró al oido mientras conducia. ¿ Quereis saber que me susurro? Hm… digamos que fué algo que me cautivó. Digamos que fué algo que no me esperaba que dijese. Supongamos que… me conquistó.

Pd: Yo a ti tambien.*sonido de cohetes, aplausos y silbidos*

 

Anuncios

La llama de la vida

Llovía intensamente fuera del bar. Como de costumbre, el otro lado de la barra, vacío.

No había botella alguna en las estanterías, en su lugar, un enorme espejo, en el cual me veía reflejado durante interminables horas.  No sabía de qué estaba lleno mi vaso, solo sabía que por mucho que bebiese, no se acababa nunca. Apenas había luz, una bombilla a medio fundir y la poca luz que filtraba la ventana que daba a la calle eran mi compañia.

Tras un pequeño titubeo, agarré el vaso y me dispuse a beber. Cuando estaba a escasos centimetros de mis labios, me percaté de que era la primera vez que el vaso estaba vacío. Extrañado, me lo alejé de la cara, como si fuese venenoso y fruncí el ceño, confuso supongo. Escuché un pequeño carraspeo a mi lado. Con un pequeño sobresalto, me giré para visualizar de donde provenía el sonido. Nada. A mi derecha, no había nada. Sonó de nuevo el carraspeo. Maldición, está  a la izquierda. Giro la cabeza, esta vez sin sobresalto. Vacío nuevamente. ¿ Pero que demonios? Miré al espejo que siempre tenía enfrente mia y me quedé estupefacto.

En mi lado izquierdo, sobre la mesa, había algo de color negruzco. Pareciese como si de vez en cuando, a modo de suspiro lento, se hinchase y deshinchase. Fuese lo que fuese, no tenia muy buen aspecto. Pero el horror me vino cuando me fijé en mi. Como si de un tunel se tratase, un gran circulo se dibujaba en mi cuerpo, salpicado por sangre.

Aparté la mirada del espejo para palparme el pecho. No, seguia en su sitio. No había nada raro. Volví a mirar el espejo y ahi seguia, mi reflejo destrozado. Pero esta vez, había algo diferente. Una silueta detrás de la cosa negruzca que estaba a mi lado, lo cual supuse que era mi corazón. Lentamente, comenzó a agacharse hasta casi rozar mi corazón con sus labios. Se detuvo, levantó la mirada y me dedicó la sonrisa mas bonita del mundo.

Retiré la mirada del espejo para mirar a mi lado, pero, como me ocurrió antes, lo reflejado en el espejo, no sucedió en la realidad. Al dirigir la mirada hacia el espejo, este solo me reflejaba a mi, tal y como era antes de ver ese tipo de visiones. Una alucinación, supongo.

Entonces, noté unos brazos rodeandome y unos labios besandome.

En compañia del frio

Otra noche mas.

Hoy mi vida me parece mas silenciosa que de costumbre. Recorro con la vista mi cuarto, como si jamás hubiese reparado que había algo mas que una cama. Recuerdos enlatados, cartas con mi nombre en su portada, apuntes olvidados por el tiempo… retazos de mi pasado esparcidos por el suelo y los cajones. Es increible, que desorden. ¿ Desorden? ¿ Esto es para mi un desorden? Si mi cabeza fuese una habitación, seria mil veces peor que esta, lo puedo asegurar.

Oh no, otra vez el dramatismo existencial. Pero esta noche, paso de ese rollo. No voy a ser un martir pudiendo evitarlo.

Por suerte, hoy traigo conmigo un disco duro repletito de peliculas. Aham, muchos titulos bastante apetecibles pero… hace frio. Bueno, me pondré debajo del edredón mientras me veo alguna. Apenas llevo 3 minutos y sigo sintiendo frio. Enfin, mas mantas por encima. Hmm… llevo 20 minutos y estoy sospechosamente frio. Voy a… espera un momento… es imposible que siga teniendo frio. ¡ Estoy totalmente arropado!¡ Si el iceberg que hundió el Titanic estuviese donde estoy yo, no tardaría mas de 4 minutos en derretirse! ¿ Por qué siento frio?

Noto como mi brazo es acariciado por una brisa gélida. A continuación, siento como esa brisa se desplaza por todo el cuerpo como el veneno de una víbora, congelandome hasta el alma. Ah… ya lo entiendo. Mi corazón está tiritando. Vamos, vamos, compañero, no decaigas. Aguanta solo unos cuantos dias más que quizá vuelva otro corazón a acercarse a ti y volverás a latir tán fuerte que me dolerá a mi el pecho. ¡ Ahora, deja de tiritar, caray, no me dejas ver la pelicula!

Ira

Apenas estaba por salir de su puesto de trabajo. Yo la miraba entre bostezos y sonrisas risueñas, cómplices y cargadas de ternura.

El sitio era oscuro, una barra de bar quizás, un asiento delantero de coche pudo ser, mas nos quedaremos  con la unica compañia de mi vaso y la presencia de la camarera. A mi, solo con ella, me bastaba. No necesitaba nada mas. No hay nada que el Cosmos pudiese ofrecerme que fuese mas tentador que mirar esos ojos verdes, mecidos por una cortina de finas varas de oro. ¿ Podria haber un mejor marco? Sinceramente, para mi,  si fuese la ultima imagen que viese en vida, dejaría esta vida con una sonrisa. Me sentiría en paz conmigo y con el Universo entero de ser así.

Transcurrian pacientes los minutos, parecian mofarse de mi larga espera. Traté de hablar con ella, mas mis palabras no alcanzaban a salir mas que de mi cabeza. No eran mis verdaderas palabras. Yo queria decir otra cosa. Otra cosa que callaba, que censuraba, que mi mente trataba de retener antes de que pusiese en riesgo el camino recorrido hacia ella. Tan cerca y tan lejos. Sería capaz de, si estiro la mano, tratar de tocarla, mas aunque mis células toquen su piel, me sentiría mas alejado de ella de lo que la física me puede decir. No quiero tocarla, no me conformo solo con eso. Querria acariciarla y detener el tiempo, haciendo ese instante eterno.

Con un pequeño suspiro, borro de mi mente esa imagen y decidido, acaricio el frío vidrio de mi copa, casi en busca de consuelo. Demasiado bien iba el dia. No me percaté de que el tiempo, inflexible, continuaba su labor como lleva haciendo desde el inicio de los tiempos.

Tras de mi, un sonido familiar apenas me hace reaccionar de mi labor de observacion de mi utopía. Sabía que ese sonido era el preludio de un nuevo ser invadiendo el territorio, mas no me importaba… hasta que supe quien és.

Una figura de estatura no mucho mas grande que la mia, pasa por mi lado. Aprovecho para apartar la mirada de la copa e identificar al sujeto. Un muchacho, alto, moreno, pude ver. Miraba a la barra, como buscando a alguien. Lógico, es un bar. ¿ Que va a buscar sino a una persona que lo atienda?. Tras su busqueda ocular, se detiene en una persona, lo cual, me parece normal, es la unica persona al otro lado de la barra. La camarera, parece no inmutarse, está hablando con sus compañeras y no se percata de que alguien está observandola, paciente. Tras esperar no mas de diez segundos a que ella se percate de su existencia, resignado, decide buscar asiento.

En ese preciso instante, el muchacho gira la cabeza y encuentra algo mas que un asiento libre, unos ojos, escudriñando cada centrímetro de su ser. Le observé fijamente y durante un breve periodo de tiempo, lo cual me parecieron años, sus ojos se encontraron con los mios. Fue una sensacion extraña. No conocia de nada a ese tipo, pero sentí que era alguien con quien jamás podria llevarme bien. Sin yo despegar la vista del muchacho, echa a andar hacia mis espaldas, dejandose caer en una silla a escasos metros de mi.

Agudizo mi oido, pues algo me decia que tenia que saber quien era él, porqué habia entrado y habia echo lo que habia echo con la camarera. Noté como mi pecho se estremecía a la vez que en mi mente se trazaba una suposición de quien era él. Al otro lado de la barra, acababa de incorporarse un hombre mayor, el cual tomó direccion hacia el muchacho misterioso. Por fin, cualquier palabra que dijese, me serviría para averiguar quien era y poder disipar de mi cabeza la idea de que fuese quien pensaba que era.

” Que, ¿vienes a por la niña?” musitó el hombre al muchacho. Supuse que había afirmado con un leve cabeceo, pues no alcanzé a oir palabra alguna de su boca y el hombre le respondió que ya salía, estaba ultimando sus tareas.

Lo sentí. Sentí que me ardían las entrañas. Sentí como una bocanada de magma hirviente procedente de mi corazón, sustituía mi sangre por borbotones de ira incontenible. ¿ El es? ¿ Este es el ser inmundo del que tan mal me habla? ¿ Este es el despojo humano que le hace infeliz? ¿ Esta es la escoria que la trata mal?

Mi mente me daba ordenes, me llamaba a la cordura, a la calma, a la sensatez… pero había algo que era mas fuerte que mi cabeza. Un sonido, lleno de furia y ruido, salía apresurado de mi alma clamando venganza. Estaba a escasos metros de una persona que maltrataba a mi ilusión. Sentí en mis puños, como la sangre latía con intensidad. Mi cuerpo estaba de parte de mi corazón y pretendía darme el valor y el coraje como para enfrentarme a él, quizá no saldria victorioso y seguramente seria así, pero no me importaba la derrota en ese momento, solo sé que le hubiese dado una lucha espectacular, aun sabiendo que tendría yo las de perder, le brindaría tal batalla que solo la tumba y la fria tierra podria poner en calma mis deseos.

Me levanté, cargado de furia y odio, mis ojos ya no tenian cariño ni ternura. Ni siquiera servian para mirar. Servían para aterrar, para intimidar, para demostrar que mi cuerpo no está guiado por mi mente, sino por mis sentimientos. No hay nada mas ruín que maltratar a una mujer y eso, tanto mi mente como mi cuerpo, lo tienen claro.

En ese momento de éxtasis, de euforia incontrolable, de odio indomable, de ira sin fín, sucedió algo que, de no ser por eso, quizá ahora mismo no estaría donde estoy. Mis ojos encontraron otros ojos en los cuales, había miedo. Y no eran precisamente los del muchacho. Era ella. Me miraba, casi implorante, tratando de evitar lo que yo ya tenia asumido como un destino trágico que me aguardaba. Como un guerrero al que le cortan las extremidades, me sentí terriblemente indefenso, superado por la situación. No queria que ella me viese como un animal sediento de venganza, no queria hacer algo que, seguramente, emperoraría no solo mi vida, sino indirectamente, la de ella también. Cuando me quise dar cuenta, noté como la bruma que nublaba mi juicio, se comenzó a disipar. Mi odio, latente aún, comenzó a amainar poco a poco.

Le devolví la mirada a la vez que le dedicaba una sonrisa. Alcanzé a escuchar que me decía ” Me voy”, unas palabras que de no haber aparecido este mal demonio, me hubiesen echo saltar de alegria, pues significaría que sería yo quien la acompañaría a su casa, estaría a su lado unos minutos mas. Sin girarme para ver como recibía el muchacho a su “niña”, pagué la copa a la cual ya estaba invitado y me fuí.

Con orgullo herido y odio contenido, me maldije por no poder hacer nada. Me maldije por no darle la felicidad. Me maldije por no decirle lo que siento.

Una vez mas, me había salvado ella.

Un nuevo comienzo

Pues si, atras quedan los dramas de alcoba, aquellos momentos en los que lo ves todo desde la perspectiva de un condenado a muerte.

He de sincerarme, jamás pensé que podria causar tanto dolor y tanto daño por el simple hecho de borrar mi rastro de la mente de la gente. Con semblante serio he sido capaz de ver como la montaña se derrumba sobre sí misma para dar paso a un rio de triteza, el cual brotó de entre los escombros puntiagudos que señalaban a mi corazón. Me mantuve inerte sentimentalmente, ni un atisbo de pena, no habia cariño, no habia dolor, no habia mas que un rio emergiendo con furia de las entrañas de la Tierra, el cual solo tenia como proposito de arrastrarme en su viaje hacia la muerte.

Se acabó. Esa epoca se acabó. Bastante me ha enseñado la vida como para seguir como hasta ahora sin querer un cambio. Ahora, con las cadenas rotas, este preso de la locura se marcha de su celda en busca de un hogar, algo que le haga olvidar la fria piedra en la que permaneció sentado durante tanto tiempo.

No volveré a caer. Este no es mi final, sino mi prólogo. Aqui comienza mi reino.

Cuando el corazón deja de respirar.

No sabría decir exactamente que síntoma padezco. No es algo que me afecte físicamente ni me cause anomalías en el comportamiento. Sigo sintiendo dolor, alivio, pena, alegria… Sin embargo, algo no marcha bien dentro de mi.

No soy excesivamente viejo, sin embargo, estoy padeciendo algo que ellos han de sentir en su dia a dia. Los dias carecen de sentido, se suceden unos a otros con la esperanza de que el mañana será mejor, mas nunca llega. No padezco enfermedades óseas, mas me duelen todos los huesos de mi cuerpo incluso estando sentado, sin moverme lo mas mínimo. Ya ni me asomo por la ventana a ver como está el dia, la experiencia me dice que, como de costumbre, el sol ha salido y que el tiempo sigue su curso con normalidad.

No padezco de jaquecas ni de migrañas, pero ahora mismo, mi cabeza está en todos lados y en ninguno al mismo tiempo. Imagenes que vuelan, como de una pelicula muda, transportandome a lugares, paisajes, gentes, amigos, amores… muriendo todas ellas en el epicentro de un vortice que no hace mas que remover todo lo que soy y lo que fui.

Recuerdos que contrastan, como si de una sucesion de fotogramas fuese, sobre lo que aún no ha ocurrido, sobre el futuro que me espera a partir del ayer.

A medida que mi cabeza se pierde en su propia locura, noto que las fuerzas me flaquean, me cuesta el simple hecho de respirar. Noto algo… no, esta mal dicho. NO noto algo. Algo no me funciona. Algo ha dejado de latir. Algo ha dejado de sentir. Algo me está… cambiando.

Indiferencia

¿ Recuerdas aquellos dias en los que éramos felices?

La de veces que nos hemos divertido juntos, la de historias de madrugada que nos contamos, la de locuras que cometimos… si, definitivamente fué una buena época.

¿ Recuerdas cuando nos deciamos que posiblemente nada nos separaria?

Nos creiamos invencibles, la juventud que por aquel entonces teniamos no concebia el mero hecho de dejar de hablarnos despues de trabar tan férrea amistad.

¿ Recuerdas cuando nos separamos?

Yo si. Cada vez que recuerdo ese dia, ese instante en el que todo sucedio, se apodera de mi mente una gran tristeza, se desvanecen entre mis dedos tus pelos rizados, tu nariz respingona y tus ojos castaños. Sin embargo, con el paso de los años, me has vuelto a hablar… has vuelto a dirigirme la palabra. Pero fué fugaz. Ya no lo haces. Esta vez no nos peleamos. No fui yo ni fuiste tu. Fue algo que me aterra y que ahora usas contra mi. Tu indiferencia.

Dicen que el tiempo cambia a las personas. Yo lo creo. Tú cambiaste.